Tras los incendios que en enero arrasaron con cientos de hogares en las regiones de Ñuble y Biobío, muchas familias enfrentaron la pérdida total de sus viviendas y la incertidumbre de comenzar de nuevo. Una de ellas fue la de Maureen Medina, quien el 14 de febrero, y en el mismo día de su cumpleaños, recibió junto a sus dos hijas una nueva vivienda de emergencia en Lirquén.
“Realmente el apoyo de estos jóvenes nos sirvió bastante, porque lo que se necesita son manos y esto nos viene muy bien. Quiero agradecerles de corazón, que Dios les multiplique mucho. Nos llevamos en el corazón lo que hicieron”, expresa Medina.
La entrega de esta vivienda no solo significó recuperar un espacio seguro para vivir, sino también transformar una fecha especial en un símbolo de esperanza para Maureen Medina y sus hijas. En medio de un proceso de reconstrucción que movilizó a cientos de voluntarios y voluntarias de TECHO-Chile, su historia refleja cómo la solidaridad puede convertirse en el impulso necesario para volver a empezar.




